Luego de un tiempo comencé a tomar conciencia, lentamente tomé conciencia sobre mi sufrimiento, ese sufrimiento que se encontraba agudizado por una espera vacía. En las noches suelo sentarme a calcular esos residuos de esperanzas que aún quedan en mi alma, ¿Qué puedo esperar? ¿Cuánto? ¿Hasta dónde? ¿Por qué? y ¿Para qué?. Me hice estas preguntas para entender un poco ese deseo que aún tenía, pero sentí como mi alma se comenzó a fugar poco a poco, como una llave con una gotera, goteaba en forma de pequeños recuerdos dolorosos, que no podía dejar de repasar una y otra vez, algunos me hicieron sonreír, pero en todos pude sentir mis pestañas humedecidas con una segunda fuga, que ahora estaba situada en mis ojos.
Me encontré temblando, como si todas mis células se hubiesen puesto de acuerdo para vibrar al unísono en forma de protesta, para hacerme saber su necesidad de volver a sentir su tacto, de que sus átomos se encuentren de nuevo lo más cerca posible de los míos, y en medio de la migraña producida por un llanto desgarrador llegué a pensar que la única manera de aliviar este dolor tan desgarrador era morir. En realidad ya no me importaba no ser. No ser. Pero, en este momento soy? qué soy? solo soy un grito de dolor. Un pseudo simulacro de agonía humana que ocultaba un vulgar y pequeño fracaso, probablemente el fracaso de mi vida.
En cierto punto quise hacerme responsable del vértigo que sentí como universal, cuando en realidad, una vez observo fuera de la crisis, era solo una pequeña partícula llorosa y humillada por una vida llena de decisiones difíciles de entender, una vida, que en ese momento no quise entender, así que mejor volví a mi sufrimiento, lo cual es más fácil que pensar en una vida que no quiero aceptar.
Pero no.
Todo está bien, todo es sensato y en cierto punto adecuado, "todo está bien" susurró la soledad una vez más en mi oído, mi habitación ordenada, mi cuerpo bañado y perfumado, mis uñas arregladas, y mi cabello, bueno, no está mal. Sí, todo está bien, menos yo, tan adolorida, pero tan adolorida, que me sentía estallar.
Oprimo con todas mis fuerzas mis pies contra el suelo frío, y siento tensionar cada fibra, cada músculo, cada tendón. Cerré la boca oprimiendo mis dientes, buscando empujar el dolor que había en todo mi cuerpo y concentrarlo en mi mandíbula. En realidad no quería pensar en el dolor, pero estaba dentro de mi, y me calentaba de alguna u otra forma, mis sienes palpitantes marcando el sitio donde tenía que frotar con suavidad con mis dedos, bajé mis manos hasta mi corazón, y sentí su palpitar fuerte y tenso, un poco más e iba a estallar, así que decidí escribir, escribir esto, en un intento de hundir mi mano en el dolor que ahora iba a estar plasmado en mi diario, tener el dolor físicamente fuera de mi cuerpo, y lanzarlo lo más lejos de mi cuerpo fatigado.
Espero curarme de ti en unos días, o en unos meses, si soy realista, para poder recordarte sin sentir que me quedo sin aliento, porque igual, siempre vas a estar en mis recuerdos, tengo que dejar de pensarte, si es posible con tiempo, abstinencia y soledad, voy a amarte estos últimos días, o meses, voy a estallar de amor, y voy a sentir el dolor de tu ausencia, voy a dedicarte todas las palabras de amor en la tierra, y luego voy a prenderles fuego, y es que no importa que nunca vuelvas, en realidad, no es lo que quiero, pero igual una pequeña parte de tu alma, mi favorita, va a vivir ahora entre las líneas de mis escritos y pseudo poemas, así como siempre va a vivir en mi corazón, el cual calidece ante tus recuerdos, y esa va a ser mi forma de amarte siempre, como te lo prometí, pero sin la necesidad de que mi ego haga un berrinche porque las cosas no son como me gustaría. Pienso establecerte en una habitación en mi corazón, una solo para ti, con una chimenea en ladrillo y te voy a mantener caliente con esa hoguera de amor quemado, junto con mi silencio, porque en realidad, las mejores palabras de amor están siempre entre dos personas que no dicen nada.
Unos días más, o bueno, unos meses más para poder reunir así todo el amor del tiempo, para dártelo en escritos, y que hagas con él lo que quieras, si lo quieres leer y alegrarte de mi sufrimiento, si lo quieres guardar, acariciarlo, o simplemente ignorarlo y tirarlo a la basura, porque en realidad no sirve de nada, es cierto, solo quiero unos días, unos meses para entender las cosas, para procesarlas, porque todo este sentimiento, es muy parecido a estar saliendo de una adicción.
"No tengas miedo de soñar, que las distancias serán disfraces, juro, a tu lado voy a estar, y si me pierdes, solo mira la luna, solo mira hacia el mar"