Soy un árbol alto, llorona como los sauces, escondo mis ramas y mis cicatrices, a pesar de ser alta, mis raíces son pequeñas, pero no importa, porque no sopla el viento. A lo lejos se ven nubes de tormenta, un terrible presagio, pero al mismo tiempo es hermoso, debo tomarlo con calma, dejar que las gotas me agiten, me lastimen, igual ¿Qué puedo hacer?, Hay días en los que me inundo, ¿por qué? No lo sé, sólo se que es algo repentino, al principio no es tan grave, cierro los ojos e intento despejarme, pero cuando los abro estoy totalmente sumergida en un mar, ya no soy el árbol que solía ser, y no logro ver que tan cerca estoy de la superficie, pero se siente como si estuviese a varios cientos de kilómetros, mi corazón se ahoga y se retuerce de dolor, me pide que suba y respire, pero no me puedo mover, no siento mas que mi adolorido corazón y mis lágrimas rodando por mis mejillas mientras miro como me hundo una vez más.