sábado, 29 de junio de 2013


Y... Te das cuenta de que realmente te importa, en el momento en el que te cuenta sus sentimientos de dolor
y los sientes con el... Cuando sientes una presión en el corazón por no poder hacer nada para hacerlo feliz... Cuando sientes un vacío en el pecho cada vez que se despiden... Cuando no puedes descansar bien preguntándote cómo estará...

En ese momento... Te das cuenta de lo importante que es para ti, y que necesitas tenerlo cerca para poder estar completa 


Entonces me pregunté si es posible quedarse en un lugar para siempre. 

Me puse a mirar a todo y a todos a mí alrededor, tratando de memorizar sus rostros, sus expresiones, sus palabras, cada una de sus lágrimas, los abrazos y las risas, incluso traté de imaginarme recargada en la puerta, llorando y abrazándome a mí misma, antes de que alguien más llegara y lo hiciera.
Traté de recordar el sentimiento, como es que se sentía una punzada en mi corazón. 

Lo único que estaba haciendo era tratar de recordar ese momento.
¿Cómo podría quedarme yo aquí para siempre?

Pero entonces, recordé que los recuerdos pueden transportarnos y llevarnos a lugares que creíamos olvidados.

Cada vez que quiera regresar allí, los recordaré a todos y cada uno de ellos y entonces, por fin, podré estar en un lugar para siempre



No sé qué se siente ahogarse mientras el aire lentamente escapa de tus pulmones, mientras sabes que estás perdido y que no encontrarás salida ni refugio esta vez.
Pero estar enamorada de ti... éso es lo más cerca que he estado de esa sensación


Y te elegí a ti, entre todas las personas que existían para descubrir mis defectos y aprender a amarlos, te elegí a ti. Y supe que no podría haber elegido a nadie más


—Así que el amor nos vuelve estúpidos...
—No necesariamente —le respondí—. Lo único que pasa es que el amor nos quita la capacidad de elegir por nuestra cuenta, y casi siempre elegimos a quien menos deseamos. Y al no importarnos, nos tachan de estúpidos. La estupidez se mide por la capacidad que tiene la gente de entenderlo y aceptarlo, no por lo correcto o debido que resulta. 



La verdad se asomó por sus ojos, y dejó que la briza entrara para empapar sus mejillas...