sábado, 29 de junio de 2013


—Así que el amor nos vuelve estúpidos...
—No necesariamente —le respondí—. Lo único que pasa es que el amor nos quita la capacidad de elegir por nuestra cuenta, y casi siempre elegimos a quien menos deseamos. Y al no importarnos, nos tachan de estúpidos. La estupidez se mide por la capacidad que tiene la gente de entenderlo y aceptarlo, no por lo correcto o debido que resulta. 

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