—Así que el amor nos vuelve estúpidos...
—No necesariamente —le respondí—. Lo único que pasa es que el amor nos quita la capacidad de elegir por nuestra cuenta, y casi siempre elegimos a quien menos deseamos. Y al no importarnos, nos tachan de estúpidos. La estupidez se mide por la capacidad que tiene la gente de entenderlo y aceptarlo, no por lo correcto o debido que resulta. 
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