Ahora sé por qué nunca quise despedirme de ti, entendí que para despedirme tenía que decirte adiós para siempre, y no quería, y no quiero. Quiero que sepas que te extraño, pero desde el amor, no desde el odio, o el miedo; te recuerdo con amor, no con enojo, tristeza o apego. En realidad no me fui, ni me despedí, sólo le di la bienvenida al resto de mi vida, y a pesar de no verte, no tocarte, no escucharte o hablarte, sé que estás y eres en el presente, en algún lugar, a pesar de no "ser" conmigo, pero estarás en mi por toda la eternidad. Estoy aprendiendo a ser feliz, a estar contigo pero sin ti. Obviamente quiero tocarte, escucharte, amarte como antes, pero no te voy a buscar, no voy a ir hacia ti ni te voy a llamar, sólo voy a cerrar los ojos y a sentirte, a escucharte, a llorarte otra vez desde mis recuerdos. Quién sabe si en un futuro nos volvamos a encontrar, en esta vida, en la que sigue, en mis sueños o en mis pensamientos.
Creo que este amor fue muy intenso, demasiado, pero fue intenso porque hice todo lo que estaba en mis manos porque fuera perfecto, me encargué de bajarte las estrellas todas las noches, una a una, te di todo de mi, y lo que no tenía lo busqué para dártelo. No fue un amor intenso porque hubiera reciprocidad, porque no la había, en realidad, si pongo las cosas en una balanza, fui yo quien se encargó de llenar tu lado con esperanzas de que en algún momento yo fuera lo suficientemente buena para el como para que tú dieras de su parte y se equilibrara, tu lado estaba lleno de ilusiones vacías que me encargué yo misma de poner ahí. Me arrepiento? no. Considero que fue un error? tampoco. Creo que nunca voy a arrepentirme de dar todo de mi a alguien, en su momento fuiste el amor de mi vida, pero el amor se desgasta, y creo que esto fue lo mejor para los dos. Tengo que darme tiempo, tiempo para mi, tiempo para sanar.

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