Uno no puede estar así, tan triste que se consuma, tan abatido que se quede ahí, sentado, mirando, llorando, creyendo, dejando de creer, rogando por creer, sintiendo que cree... solo para perder de nuevo. Uno no debería estarse preguntando por qué las personas se van, por qué no todos deciden quedarse. Uno no debería estar apretando el puño hasta hacer sangrar las palmas de las manos porque, qué otra forma habría para sentirse vivo??, de no quemarse, de no quebrarse. Y entonces uno lo descubre, las llamas más fuertes y abrasadoras se llaman recuerdos
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