domingo, 19 de enero de 2014


No era una lágrima de desamor, de malos entendidos, ni de amistades rotas. No era una de esas lágrimas que resbalan por casualidad, por un tropiezo, por una mala caída
Era una de esas lágrimas que intentaban darle explicación a su propia vida, una de esas lágrimas en peligro de extinción y que probablemente deberían presentarse con cursiva, para resaltar la importancia de esa caída
Era una lágrima por ese ser inmortal para ella, por ese logro fracasado, por todo lo que debió pensar que sería extraño. Era una lágrima por el, que ahora se marchaba
Lentamente susurró, para sí misma, que esto no era el fin...

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