Y podría empezar esta carta de mil formas, con miles de disculpas, con miles de excusas.
Ustedes no tienen la culpa. ¿Para que vivir, sintiéndome muerta?.
Ya no puedo luchar contra las criticas, ya no puedo.
Podría decirles que prefiero a
quel ataúd negro, podría decirles que me gustan las rosas blancas, que prefiero que toquen aquella canción que escuche millones de veces y no me cansé.
Al final, podría mentirles diciendo que viví feliz. Que nos veremos algún día, que estaré cuidándolos en la noche, que los acompañare de día.
Despidiéndome, diría que los quiero.
... Y de todo lo que podría decirles en una carta.
Solo pude escribir:
"Lo siento."

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